EL GOBIERNO VASCO CAMUFLA LA LIBERALIZACION DE APERTURA DE LAS GRANDES SUPERFICIES EN DOMINGOS Y FESTIVOS COMO “APERTURA AL TURISMO”

De nuevo las instituciones públicas nos toman por tontos haciéndonos comulgar con ruedas de molino. Se sacan de la manga un estudio sobre el importante gasto de los turistas en Euskadi durante los domingos y festivos. Dejan caer que, como los comercios prácticamente no abren en esos días, ese gasto de los turistas no se produce.

La idea es que las grandes superficies puedan abrir en domingos y festivos en “las denominadas zonas turísticas”, por ejemplo Bilbao y Deusto. Es especialmente grave tocar la “fibra” de los comerciantes alegando el coste de oportunidad por no abrir en domingos y festivos, aprovechando el mal momento que está atravesando el sector.

Lo que realmente pretenden (y encubren) es la total liberalización para abrir en domingos y festivos para las grandes superficies.

El pequeño comercio en su mayoría no podría abrir (ahora mismo lo pueden hacer y no lo hacen). Necesitamos descansar para poder trabajar. ¿Cómo va a competir una librería independiente con cadenas como la FNAC, La Casa del Libro o El Corte Inglés, si estas cadenas abren cuando el pequeño no puede?

Ocurre que las grandes superficies tienen los recursos (turnos, por ejemplo) como para abrir sin problemas. Sin embargo los pequeños comerciantes no lo pueden hacer sin alterar su vida familiar y la de sus empleados.

Resultado: Los pequeños no abrirían y los grandes sí. Las ventas de las grandes superficies esos días irían directamente contra las ventas del pequeño comercio en días laborables.

La mayor parte de la gente que consumiría en las grandes superficies durante esos días sería gente de aquí, no turistas. Dicho consumo lo realizarían en fin de semana, en lugar de hacerlo de lunes a viernes. Y lo más más importante: lo comprarían todo en las grandes superficies.

¿A quién beneficia la medida?

Es importante concienciar a la ciudadanía para que no se liberalice la apertura en domingos y festivos, pues sería una autentica andanada en la línea de flotación del pequeño comercio, que cada día está más arrinconado.